La pequeña oveja
Desde que fui niño tuve una educacion bastante estricta. Los valores en los que creian mis padres me fueron inculcados con una metodología bastante peculiar: esto es así y punto. Papá insistió desde que era muy pequeño en que tuviera la misma educación severa que tuvo él: ser un lobo en un campo de ovejas.
Siempre tuve especial interes por las personas de mi mismos caracteres fisicos generales: rubios y blancos.
A los 8 años, en la escuela, conseguí alcanzar el máximo grado de empatía y odio hacia un chico un año más que yo. Sus burlas hacia mí me hicieron temer el día a día en la escuela. Ese temor aún lo veo cuando veo a personas como él. Las personas pelirrojas se convirtieron en un objeto de odio desde una edad muy temprana.
Cuando empezé la universidad ya era conocido por mi labia. No temía el hablar en público. La gente me adoraba cuando me veía subido en una tarima. En la universidad, mis ideales ya fueron expuestos y rechazados por una población muy poco enriquecida mentalmente. Sabía que tenía razón. Mis ideales eran los buenos. El de los demás era el malo. Estaba totalmente de acuerdo. Necesitaba transmitirlos...
La enfermedad que cubría a Papá pronto se haría más fuerte y me provocaría la pérdida de una de las personas que me hizo ver las cosas como las veo ahora. Lastimé su perdida pero no lloré. Papá nunca lo habría querido.
Esta pérdida me proporcionaría una herencia con la que al poco tiempo huiría de mi ciudad a otra donde nadie me conociese. Quería empezar de nuevo todo, e intentar ver mi sueño hecho realidad: hacer ver que mi ideal de lobo contra ovejas era el nuevo ideal de la sociedad actual.
Una noche hize un maravilloso hallazgo en mi nueva ciudad. Caminaba por la calle y vi una mujer desconsolada. Lloraba por una pérdida. No lograré a entender por qué me detuve ante esa imagen y por qué le aconsejé que tenía que hacer. Aquel encuentro me hizo ver algo clave en mi futuro. El dolor es la arcilla de la actitud humana. Si atraviesas una mala situación siempre buscas una mano amiga a la que tenderte.
Pronto averigué que un pais vecino había estado en guerra y estaba todo desolado. El dolor mas grande de un pais es la desolación, y yo sería la plegaria personificada a tales problemas. Haría ver la razón que llevaba en medio de un desierto civil.
Mis recursos económicos no solo me permitieron una fugaz mudanza a ese pais, sino mi entrada a un partido político. Influencias de Papá.
"El dolor que os consume solo os conducirá hacia una desolación aún más grande" decía "es hora de pasar a ser algo más grande. Nunca más seremos ovejas. Confiad en mí."
Pronto mis seguidores se multiplicarian. La televisión siempre estuvo de mi lado. Un Jesucristo bajado de los cielos. Y no se equivocaban. Estaba de moda. Me convertí en un icono, donde con casi ningún partido político de por medio como enemigo, apenas tenía adversarios. Pronto llegaron las elecciones. No fue ninguna sorpresa mi victoria sobre los demás. Me convertí en un lider. SU lider. Pasé a vivir de una rica casa alejada del centro en el mismisimo palacio real, donde sin ningún rey de por medio y petición mía lo ocupé para llevar a acabo mis planes como nuevo lider. Mi ideología no podía ser una ideología cualquiera. Pronto le puse un nombre, y los soldados y el ejercito que aseguraban el país tambien se llamaron así. Era un icono. Mi fama me convirtió en un dios internacional. Saqué a mi pais de la miseria, y me amaban. Eramos un icono. Los iconos utilizan un símbolo que los diferencie de los demas. Quería mi pais limpio de amenazas. Y los pelirrojos eran una de ellas. Pronto mi señal y mis palabras convencieron a la población de que tenía razón. Fuí el terror del continente. Eramos el lobo. Y todos eran las ovejas aterrorizadas.
Podía ver a millones de personas bajo mi balcón clamando mi victoria y verme a mi mismo delante de todas ellas jubiloso. Era Papá, y todos ellos eran mis hijos. Mis queridas ovejas. Había alcanzado mi sueño. Tramsmitir mi ideología. Nadie podía pararme ya. ¿Quién amaba al dios de siempre ya? Habiamos evolucionado. Yo era la creencia ahora. Una creencia que se extendía más y más. Mis enemigos y la gente que no me creyó en su tiempo pronto se convirtieron en perseguidos. Mis rasgos físicos eran los privilegiados. Amaba a la gente como yo. ¿Quién echaba de menos a Papá? Papá al igual que Dios se habian ido. Yo era yo mismo mas esas dos personas. Que tiemble el mundo entero. Era la esperanza a esre mundo y lo peor para los que no creian en mí.
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