31 diciembre 2010
Prólogo
Él me miraba fijamente.
Sabía que tenía miedo.
En verdad, ni yo mismo sabía en ese momento qué me recorría por el cuerpo.
Era una situación tan rara... situación y momento.
La última vez que miré el reloj eran las 2 de la mañana, y mis efectos de la borrachera aún se notaban. El chico que tenía delante mía me miraba. No recuerdo quien me lo presentó ni como lo conocí. Lo único que recuerdo era que quería enseńarme algo. Me miraba fijamente. No estaba muy seguro de su nombre... Pero era algo así como Simon Derek.
Sabía que tenía miedo.
En verdad, ni yo mismo sabía en ese momento qué me recorría por el cuerpo.
Era una situación tan rara... situación y momento.
La última vez que miré el reloj eran las 2 de la mañana, y mis efectos de la borrachera aún se notaban. El chico que tenía delante mía me miraba. No recuerdo quien me lo presentó ni como lo conocí. Lo único que recuerdo era que quería enseńarme algo. Me miraba fijamente. No estaba muy seguro de su nombre... Pero era algo así como Simon Derek.
17 diciembre 2010
Hundido en ti
Descorchando tu botella, me balanceo en tu boca.
Juego a ser el jugo de tus labios. A ser lo que esperabas en mucho tiempo.
Me hundo en ella.
Nado en tu alcohol. Sé que tu botella está lo bastante profunda como para tocar fondo y no salir. Un dulce reto final para poner fin a mi trayectoria.
Aun así, me sumergo. Buceo. Me muevo entre cada uno de tus recuerdos; sonriendo, extrañando o llorando.
Toco fondo y miro arriba para ver por última vez lo experimentado junto a tí.
Me falta el aire. Me ahogo. Me apago. Aun así, sonrio y dibujo en tí un último corazón.
Juego a ser el jugo de tus labios. A ser lo que esperabas en mucho tiempo.
Me hundo en ella.
Nado en tu alcohol. Sé que tu botella está lo bastante profunda como para tocar fondo y no salir. Un dulce reto final para poner fin a mi trayectoria.
Aun así, me sumergo. Buceo. Me muevo entre cada uno de tus recuerdos; sonriendo, extrañando o llorando.
Toco fondo y miro arriba para ver por última vez lo experimentado junto a tí.
Me falta el aire. Me ahogo. Me apago. Aun así, sonrio y dibujo en tí un último corazón.
La naturaleza humana II
Esta todo bien claro. No quiero sentenciar a ningún pueblo diciendo que todos somos como somos por nuestra propia naturaleza humana.
¿Valió la pena educar a Charles Manson?¿O a cualquier depravado? El instinto de supervivencia es propio de cualquier persona. Ese instinto nos sopla un poco la manera de ser de cada uno. Aunque Charles no hubiera escuchado a los Beatles, o mejor aún, si no hubiera sido cambiado por ninguna jarra de cerveza y hubiera vivido entre maravillas, esas maravillas habrian sido su arma.
Mi teoría no va de aniquilar a nadie. Ni de cuestionar el modo de educar. Trata sobre el trato personal. El trato y el juzgamiento que hacemos sobre cada individuo. Un registro primario sobre cada uno de nosotros habría sido primordial a la hora de tratarnos.
Porque en realidad la educación es nuestro cascarón. La armadura de la vida. Nuestro querido usufructo.
Lo mejor de la educación es que la misma que recibió cierta persona en el siglo XVI o en el IX es la misma que recibimos ahora. No hay vanguardismo. Aunque si nos situamos en esta misma línea... no habría en ninguno de nuestros aspectos sociales personales. Ese cascarón que es la educación es nuestra arma. Nuestra línea de colocación en esta vida.
Con todo esto hay que tener bien claro algo: una sabana no hace que una mierda desaparezca. Y esto es aplicable a cada uno de nosotros. Porque estamos hartos de ver a dictadores con buenos modales. O a los ya clásicos personajes ficticios de "made in Hollywood" que con su formalidad manejan a quien quieren y andan dominando el mundo.
La compatibilidad educación-naturaleza no existe. Lo primero es solo un complemento de lo segundo. Algo que hace más llevadero (o todo lo contrario) alcanzar el objetivo de cada uno.
Por eso no dejaría la confianza del mundo en ningún sistema. Ni educativo ni político ni judicial. Su objetivo público es mantener el orden. Hacer que todo siga una pauta de armonía. Pero ¿y su objetivo privado?¿Qué hay de esas intenciones que se esconden en la sombra?¿Vamos a dejar la confianza y el futuro de nuestros hijos en los que en verdad buscan un beneficio propio?
Pero, ¿y si las malas intenciones las tuvieramos nosotros?¿Y si los malos fueramos nosotros, los ciudadanos desconocidos? No existen los buenos y los malos en nuestra sociedad. Solo las intenciones que un sistema primario ha ido calificando de bueno o malo. Una balanza cargada de moralidad que solo se inclinará hacia un lado u otro dependiendo de lo que un grupo de personas, en un lugar determinado y en una época concreta, considere.
Todo es un círculo vicioso. Donde uno muerde la cola del siguiente. La ética, la moralidad, la enseñanza, la política, y cualquier pensamiento social va a ser solo un atrezzo. Porque lo que siempre va a estar presente y va a mover el mundo va a ser esto: una naturaleza complementada de un buen cascarón.
¿Valió la pena educar a Charles Manson?¿O a cualquier depravado? El instinto de supervivencia es propio de cualquier persona. Ese instinto nos sopla un poco la manera de ser de cada uno. Aunque Charles no hubiera escuchado a los Beatles, o mejor aún, si no hubiera sido cambiado por ninguna jarra de cerveza y hubiera vivido entre maravillas, esas maravillas habrian sido su arma.
Mi teoría no va de aniquilar a nadie. Ni de cuestionar el modo de educar. Trata sobre el trato personal. El trato y el juzgamiento que hacemos sobre cada individuo. Un registro primario sobre cada uno de nosotros habría sido primordial a la hora de tratarnos.
Porque en realidad la educación es nuestro cascarón. La armadura de la vida. Nuestro querido usufructo.
Lo mejor de la educación es que la misma que recibió cierta persona en el siglo XVI o en el IX es la misma que recibimos ahora. No hay vanguardismo. Aunque si nos situamos en esta misma línea... no habría en ninguno de nuestros aspectos sociales personales. Ese cascarón que es la educación es nuestra arma. Nuestra línea de colocación en esta vida.
Con todo esto hay que tener bien claro algo: una sabana no hace que una mierda desaparezca. Y esto es aplicable a cada uno de nosotros. Porque estamos hartos de ver a dictadores con buenos modales. O a los ya clásicos personajes ficticios de "made in Hollywood" que con su formalidad manejan a quien quieren y andan dominando el mundo.
La compatibilidad educación-naturaleza no existe. Lo primero es solo un complemento de lo segundo. Algo que hace más llevadero (o todo lo contrario) alcanzar el objetivo de cada uno.
Por eso no dejaría la confianza del mundo en ningún sistema. Ni educativo ni político ni judicial. Su objetivo público es mantener el orden. Hacer que todo siga una pauta de armonía. Pero ¿y su objetivo privado?¿Qué hay de esas intenciones que se esconden en la sombra?¿Vamos a dejar la confianza y el futuro de nuestros hijos en los que en verdad buscan un beneficio propio?
Pero, ¿y si las malas intenciones las tuvieramos nosotros?¿Y si los malos fueramos nosotros, los ciudadanos desconocidos? No existen los buenos y los malos en nuestra sociedad. Solo las intenciones que un sistema primario ha ido calificando de bueno o malo. Una balanza cargada de moralidad que solo se inclinará hacia un lado u otro dependiendo de lo que un grupo de personas, en un lugar determinado y en una época concreta, considere.
Todo es un círculo vicioso. Donde uno muerde la cola del siguiente. La ética, la moralidad, la enseñanza, la política, y cualquier pensamiento social va a ser solo un atrezzo. Porque lo que siempre va a estar presente y va a mover el mundo va a ser esto: una naturaleza complementada de un buen cascarón.
13 diciembre 2010
Cortando los últimos lazos
No busco amor en un congelador,
ni soporte en un folio.
Solo busco estabilidad. ¿Tan dificil es verlo? Cuando el enemigo aspira alto, la sombra es más alta. Pero la noche no entiende de eso.
Recuperaré lo mio, cavaré un hoyo, y me aseguraré de que no salgas de ahí.
No estoy inspirado, ni quiero emocionar a nadie. Solo quiero hacerme ver como estoy.
Ya ni sé lo que siento ni lo que quiero. Solo sé lo que deseo.
ni soporte en un folio.
Solo busco estabilidad. ¿Tan dificil es verlo? Cuando el enemigo aspira alto, la sombra es más alta. Pero la noche no entiende de eso.
Recuperaré lo mio, cavaré un hoyo, y me aseguraré de que no salgas de ahí.
No estoy inspirado, ni quiero emocionar a nadie. Solo quiero hacerme ver como estoy.
Ya ni sé lo que siento ni lo que quiero. Solo sé lo que deseo.
08 diciembre 2010
En el fuego
Lejos de todo,
con mirada de sorprendido
me miras y finges estar perdido.
Tu consumación
no fue algo para contar.
Se trataba de mi consumición
y no un juego de matar.
Ardientes deseos
de destrucción circulaban
entre tu cuello y mis dedos.
Si este momento se esperaba,
observa mis trofeos
y no digas que pensabas lo que pasaba.
Te miro y me miras,
el fuego me abraza.
Ya no existen las mentiras,
y esta equilibrada mi balanza.
Ni corras ni temas,
pues ya no siento verguenza.
Mi fin
es tu fin.
Mi derrota
es tu derrota.
Volar sin alas no funciona
si ya nada evoluciona.
El fuego nos ha alcanzado,
y esto será mi balazo.
Mi sentencia ha llegado.
Nuestra sentencia ha acabado.
con mirada de sorprendido
me miras y finges estar perdido.
Tu consumación
no fue algo para contar.
Se trataba de mi consumición
y no un juego de matar.
Ardientes deseos
de destrucción circulaban
entre tu cuello y mis dedos.
Si este momento se esperaba,
observa mis trofeos
y no digas que pensabas lo que pasaba.
Te miro y me miras,
el fuego me abraza.
Ya no existen las mentiras,
y esta equilibrada mi balanza.
Ni corras ni temas,
pues ya no siento verguenza.
Mi fin
es tu fin.
Mi derrota
es tu derrota.
Volar sin alas no funciona
si ya nada evoluciona.
El fuego nos ha alcanzado,
y esto será mi balazo.
Mi sentencia ha llegado.
Nuestra sentencia ha acabado.
04 diciembre 2010
Valores infravalorados
Si utilizaras la cabeza mejor sabrías que este mensaje va dirigido a ti, pero lo ignoraremos.
Fuiste un claro intermedio de día y asumiste derechos como tocar lo que yo toco, sin pensar lo consecuente. Había un pedestal en tus pies. Pero el pedestal ni resulto ser alto ni era del material que parecía.
Sobran las palabras que haya que decir, por eso me despido de esta etapa. Corte los hilos que me retenían, pero tranquilo, solo tú eras la marioneta.
No te sientas nombrado, ni dolido, todo lo que no se quiere suele juntarse. Es solo ley de vida.
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