Porque da igual la raza que seas, si eres hombre o mujer, o el país del que procedas, siempre va a dominarte el factor incontrolable. La ética, la televisión, lo políticamente correcto, el resto de personas... Todo ese conjunto es el que al final va a cogerte la mano y te va a decir que ficha vas a mover y donde vas a colocarla. Y nosotros, pobres estúpidos, sonreiremos y nos creeremos nuestra propia mentira al decirnos que fuimos los únicos responsables de moverla.
Porque al fin y al cabo es lo que nos gusta: ser controlados.
Nacimos siendo humanos. Y la madurez completa la alcanzaremos una vez que asumamos nuestro rol y desarrollemos los valores artificiales que nos rodean.
Nacimos libres y moriremos siendo chatarra.
