Hoy asistí a mi primer funeral como público.
La verdad es que me impactó un poco el ver a amigos míos que desde pequeños llevábamos jugando, el llevar el ataúd de su abuelo.
Dos chicos y su primo en la proa del ataúd, con una parte de él en su hombro, con una mano puesta en la caja y otra limpiándose las lágrimas que iban llorando.
Y yo ahí, parado, en mi asiento, viendo el lúgubre panorama que tenía a unos centímetros de mí.
La verdad es que me dolió el ver todo aquello. Tengo mis problemas y problemas que aún están por venir, pero el ver a una familia rota por la pérdida de una persona a la que siempre habían querido y con la que siempre habían estado, te hace replantear ciertas cosas y dejas aparcados por un instante tus problemas.
¿Así es como querría que fuese mi funeral? ¿De verdad irían tantas personas? O lo que es mejor, ¿alguien lloraría por mí?
El llorar en realidad es un poco tontería... Bastante lloré por "pérdidas sentimentales" y estuve recuperado a los pocos días.
La familia está sentada en las primeras filas de la iglesia, con el ataúd reposando enfrente del altar. El cura comienza a hablar.
Lo que más me preocupa sería el saber si mi "pérdida" movería algo. Siempre me he considerado y me consideraré un revolucionador reprimido. Tengo mis planes de vida, y un futuro proyecto que pronto espero empezar, pero ¿qué pasará cuando todo eso este hecho y me vaya de esta vida? ¿Valorarán mi trabajo? ¿Me recordarán como alguien bueno o como una mala influencia? Me encantaría poder ver mi propio funeral para ver si de verdad fui valorado. Me encantaría ver si mis amigos asisten y si mis enemigos también. Me encantaría ver quién ocuparía las primeras filas. Me encantaría ver si mi siempre querido amigo-hermano Antonio lloraría por mi (sé que tu puedes llorar). Me encantaría ver a mi pobre hermano, llorando y verlo preocupado verdaderamente por mí. Me encantaría ver a mis padres unidos más que nunca, diciéndome el último adiós. Me encantaría poder ser llevado desde mi último vehículo al altar por las personas a las que siempre querré. Me encantaría poder decir desde mi propio ataúd "ánimo, tampoco peso tanto" a las personas que siempre querré. Y por último me encantaría poder ver a todos los asistentes, sonreír y daros las gracias por haberme podido dar el último adiós.
Puedo ver a mi padre unas filas más para adelante de la mía. Me da un poco de lástima... El ver a su amigo roto por la muerte de su padre, le hará recordar a cuando él perdió a sus padres. Por eso puedo apreciar que llora.
Una amiga que está sentada al lado mía en mi mismo banco, me pregunta que si estoy bien. Sin darme cuenta una lágrima me cae por la mejilla. Le digo que sí, que estoy bien, que sería la emoción de aquella situación a la que era nuevo.
Con un "id en paz", la ceremonia acaba y la triste familia se funde en un abrazo. En la iglesia hace frío, e irse a la calle no iba a solucionar nada.
Fue este 28 de Octubre una mañana larga y gris.
No di el pésame a nadie... el cura dijo que nos lo ahorrásemos por respeto y yo no tenía ganas de abrazar ese dolor.
Salí de la iglesia y puse camino a casa.
Ya no había nada que hacer allí.
De todas formas, siento mucho la pérdida de ese hombre. No lo conocía mucho, pero un día en el campo me preguntó que por qué no jugaba con él y con más gente a futbol, a lo que respondí que no me gustaba. El anciano sonriéndome me dijo "puedo quedarme aquí contigo, así no estarás solo" a lo que yo con una sonrisa le negué el ofrecimiento y me marché de la roca en la que estaba sentado para ir a buscar algo de comida.
Estés donde estés, querido hombre, descansa en paz. Sé que fuiste un hombre bueno y que estarás donde lo mereces.

