Ya no me quedaba nada encima. Era libre, y solo lo fundamental era lo que me ocupaba espacio. Os había visto crecer, madurar e incluso morir, pero todas esas fases se habían acabado. Ya solo contaba lo fundamental. Yo no lo elegí; sino que Ellos me lo eligieron.
Ya solo quedaba verme atrapado en aquel exótico lugar. Era como una de esas bolas de cristal, que tienen figuritas dentro y que si las agitas haces que viva la magia de ahí dentro de ellas. Aquel lugar era igual de fronterizo y pequeño, pero quizás mas mágico. Nos encontrábamos en la escalinata de un jardín que daba a la puerta de una casa. Cada peldaño era de un color blanco caliza, y la barandilla de un gris nublado. Desde las escaleras, podiamos ver las colinas anaranjadas que delimitaban aquel mágico lugar. Pequeños arbolitos sueltos veiamos a lo lejos. Y el cielo; el cielo era una extraña mezcla de azul y naranja. Había estrellas, y cada una de ellas alcanzaba el punto místico que cualquier monje desearía alcanzar.
Era un auténtico Nirvana, donde el único ruido era una extraña melodia silbada. Una dulce y armónica melodía silbada. El aire de ese lugar era una suave brisa, que solo te hacía recordar lo bien que estabas estando allí. El concepto y contenido que agrupaban las palabras que metíamos en la cesta de Dukkha había desaparecido. Solo había paz y tranquilidad.
Te veía correr por las colinas. Jugabas a imaginar que alguien te perseguía. Llevabas un casco. Como si imitaras a algún animal o minotauro. Yo solo te observaba y pensaba que como tú habías podido ser una de las pocas personas que había volado conmigo a este lugar. Ya no me importaba todo lo que viví contigo en el pasado, sino como viviríamos este presente de subjuntivo tan perfecto. Si podias verme, lo fingias a la perfección. Quería recordar la sensación de saber que no podias, aunque quisieras, mirarme, pero esa cesta había quedado muy por debajo de donde estabamos nosotros.
Que Tú, seas la tercera persona que había allí no era ninguna sorpresa para mí. Te necesitaba y me necesitabas, y la ascensión de uno significaba la ascensión del otro. Pero tú solo me mirabas serio, sin decir nada. Querría entender lo que tus ojos me decian, pero ese lenguaje era una lengua muerta en este Éxodo espiritual. Sin hablarte, solo te dirigía con un gesto de manos, la expresión "¿por qué?". Ni tuvo doble banda, ni pude comprenderte.
Había tambien una serie de personajes más, andando y paseando por aquellos jardines. Había incluso una mesa pequeña donde dos mujeres parecian conversar sobre algo. Pronto comprendí que la voz tambien había quedado por debajo de donde estabamos y que lo único que hacian era mover y mover los labios. Ellas parecia que se entendian perfectamente.
Esas personas que no conocía, eran imagenes futuras. Personas que aún no habían entrado en mi vida. Solo formaban un minúsculo e insignificante atrezzo.
El cielo parecía detenido, y pronto aprecié una figura extraña que volaba desde donde la colina más lejana empezaba hasta donde estabamos nosotros.
Ni tuve que preguntar ni momento tuve que esperar para que alguien en mi mente me dijera que era un Dukkha. Mi Dukkha estaba allí, volando hacia mí. El Nirvana se empezaba a desplomar, y conforme empezaba aquel diablo a acercarse, empecé a sentir cosas que ya daba por perdidas, como era el miedo y la angustia. Tambien comprendí que corrias no por juego, sino de él. Y tú, que me mirabas fijamente sin decir ni expresarme nada, no lo hacias por el miedo que tenias a lo que habias visto. Las dos mujeres de la mesa, no es que no hablasen, sino que tartamudeaban. Palidecian y gimoteaban en silencio, pero sin articular palabra. Los demás que paseaban aún eran ignorantes de aquel peligro.
Pronto aquella figura se nos acercó tanto, que su aleteo enmudecía la dulce melodía que sonaba. Cuando tuve más cerca a ese Dukkha, pude verlo con claridad. Cada aire que desprendía lo contaminaba de malas sensaciones.
Cualquier descripción que hiciese de él, resultaría insuficiente y bastante poco temible, asique simplemente con retener en la mente el recuerdo más desagradable que pudieramos experimentar, nos daría una idea aproximada de lo que es tener cerca a esa Cesta de ideas y cualidades oscuras.
Me miraba, me preguntaba que qué podía hacer yo, y deseaba poder escapar a mi antiguo hogar.
No duró mucho la llegada del demonio a esas tierras, pues pronto llegó un arcangel que puso la balanza a nuestro favor.
Como un bienhechor nacido justamente para el momento que estaba viviendo, abrió un libro. No pude ver que libro era, pues de ese libro salió la magia que faltaba a este lugar conocido anteriormente como Nirvana. La Luz, fue lo que Dukkha pudo ver cuando el arcangel abrió el libro, y fue lo que hizo que no pudiera avanzar mas. Retrocedió tan rápido como pudo y volvió a perderse en el origen más remoto de las colinas que ponian fin a este pequeño mundo. El miedo, la angustia, el terror y la preocupación habian desaparecido, y ya solo quedaba la satisfacción de estar a salvo. Cuando por dentro sentí la sensación de poder agradecer a aquel arcangel lo que había hecho, comprendí que la Luz que ese libro había desprendido no solo había hecho que Dukkha se alejara, sino que había traido algo mas. Las sensaciones que daban bienestar habian vuelto, y habian hecho encajar en mí las piezas interiores que me quedaban por colocar.
El arcangel ya no estaba. Se había marchado con la misma precisión con la que había venido. Nuestro salvador marchó a otro lugar mejor que este.
Como un acto rutinario, las personas que no conocía, incluidas las dos muchachas de la mesa, empezaron a hacer vida normal, como si nada hubiese pasado. Solo yo, y las dos personas que conocía, estaban cerca mía, pero una de ellas, la que no comprendía que hacía allí, aún ni me miraba. La otra seguía haciendolo, pero en su mirada ya podía leer algo que todavía no comprendía. Aún me faltaba algo que hiciera que todo encajase.
Sentí lastima por no comprender. Pero una lástima tan grande que solo me hizo sentarme en las escaleras de la entrada y esconder mi cabeza para poder llorar sin que tú ni nadie mas me viera. La dulce melodía había vuelto, pero silenció cuando de mis ojos brotó la primera lágrima. Solo lloraba, sin importarme nada, y solo quería comprender que era lo que me faltaba por saber. En esa actitud caprichosa continué hasta que te acercaste. Te acercaste, y sin agacharte, me acariciaste la cabeza. Pude sentir como parte de la calidez que tenias dentro me la transferias. Pude empezar a sentir un esbozo de lo quería llegar a comprender. En ese momento levanté la cabeza, y ví como mientras me seguian acariciando la cabeza, tú me dabas la mitad de tu corazón. Te pregunté que si podrias vivir con una sola aurícula y un solo ventrículo, a lo que me respondiste que la otra parte de tu corazón pertenecía a otra persona que no había subido donde estabamos nosotros. Antes de desaparecer de repente, me dijiste que te marcharias a un lugar donde la distancia entre cada parte de tu corazón fuese equitativa y armónica.
Y ahí me quedé. Sentado en la blanca escalera, donde ya no lloré por no poder comprender, sino porque llegué a hacerlo. Por terminar sabiendo que lo que me quedaba por sentir era algo mas simple de lo que yo creía. Era Tu Amor.
Con la mitad de tu núcleo, y con el otro "tú" a mi lado, y acariciandome, pude comprender que la verdadera maravilla de este lugar llamado Nirvana no era la magia que desprendía, sino la comprensión de que seas quien seas, puedes llegar a ser un "yo-mismo mejor".
Puede que aquel que te lo entregara pueda vivir con medio corazon o sin corazon... pero ¿y tu? ¿vas a poder vivir solo con la mitad?
ResponderEliminarhay momentos en los que parece que el tiempo se hiela y son cuando te acaricia justamente la persona que tu cuerpo necesita que te acaricie, pero tarde o temprano,el tiempo se torna tiempo de nuevo, y las caricias siempre mueren, por distintas causas, medio corazon de la persona que te acaricia, no va a ser suficiente, y acabara dejando de latir o tu corazón o el de ella, asique querido Simon, disfruta de los momentos de hielo, por que es donde más se valora el calor
y ya te lo dije hace unos dias, tu eres un angel, alzate majestuoso delante del Sol
Medio corazón... Amor (con mayúsculas)hasta que el tiempo se torna tiempo y el sentimiento se desvanece, para entender que los romances son la inspiración de lo que creemos que sentimos "para siempre". "¿Amor?" (pregunto yo, mientras busco en un polvoriento y viejo estante de relatos) "Ah, aquí." Pero "aquí" se queda (no quiero engañarme). Más allá del polvoriento y viejo estante no existe pero que no por ello deja de ser bello.
ResponderEliminar"Amor es fuego aventado por el aura de un suspiro, fuego que arde y centellea en los ojos del amante, o más bien es torrente desbordado que las lágrimas acrecen, qué más podré decir de él... diré que es locura sabia, hiel que empozoña una dulzura embriagadora"
Con tragedia, es bello.
Te leo (aunque nunca lo reconoceré sin mi máscara).