Nomis apenas se movía del sitio. El unico movimiento de cabeza que hacía era para ver que todo seguía del mismo modo que hacía unos instantes. Las paredes que la rodeaban no eran nada del otro mundo. Ni siquiera la habitación en sí. Si Kered hubiera estado allí con ella quizas todo hubiera sido diferente. Habría hallado la forma de salir de ese extraño lugar. Pero ahora estaba ahí. Sola. La luz azul de neón apenas la dejaba ver con claridad. Sabía que la clave estaba delante suya. Delante de sus ojos; pero estaba demasiado cegada. Su corazón estaba vendado y en sus ojos se reflejaba lo incorrecto. Si Kered estuviera ahí... ¿Por qué la había abandonado de esa forma? No importaba el como había llegado a esa situación ni el por qué, solo el cómo salir de ahí. Un callejón sin salida... Un maldito cajón cerrado.
Kered aún no había llegado a la estación de tren cuando sonó su movil. El tiempo apremiaba y tenía demasiada prisa, pero aun así detuvo su paso y contestó. La llamada que recibió no duró mucho.
-¿Estas seguro de lo que vas a hacer?
-Mas que seguro. Esta decidido. Adios.
Con toda la prisa que pudo, se metió el movil en el bolsillo y aligeró el paso hacia el andén numero quince. Dobló una esquina, bajó unas escaleras mecanicas esquivando a la multitud como pudo y volvió a doblar una esquina.
Aún faltaba un minuto antes de que diese la hora exacta a la que salía el tren.
No llevaba equipaje, asique se sentó en el primer asiento que pudo y esperó a que el trayecto de mas de una hora acabase.
Cuando bajó del tren buscó la salida mas cercana y salió de la estación. Aquel alboroto de gente le agobiaba, y la lluvia que caia sobre la ciudad en la que se encontraba no fue un impedimento para salir de allí.
Mientras la lluvia le caía encima hizo una llamada. El receptor era la misma persona que le había llamado a él antes.
-Ya esta hecho.
-¿Así de facil? ¿Crees que marchandote de esta forma vas a solucionarlo todo?
-No es que lo crea. Es que estoy seguro.
-Entonces ya esta todo hablado. Cuidate.
-Cuidate tu tambien, Nomis.
Con un movimiento, cerró la tapa de su movil y en la primera papelera que vió, tiró el aparato. Mientras la lluvia caía, Kered se alejó de la estación y del último cabo que le ataba a su anterior vida.
Nadie puede verlos.
Se mueven por el aire y son invisibles.
Ni siquiera puede decirse que puedan moverse por el aire ni que sean invisibles, ya que lo invisible es la capa que oculta lo material. Esto no era material.
Era una nube, formado por un cúmulo de cosas. Se habían reunido y fusionado. Habían creado cuatro paredes. Habían creado una lampara en el techo de aquella habitación y habían descrito lo imposible en las paredes de ese lugar.
Llamalo lugar X o incluso limbo, pero lo que si que era cierto es que Nomis estaba dentro de ese sitio. Sola y sin ayuda.
nada que decir solo dejo huella para que veas que leí aquí
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