¿Quien recuerda ese viejo roble, colocado en lo alto de aquel páramo?
Jugábamos a ser dioses en un mundo imaginario y corríamos de cualquiera que pretendía apartarnos de ese lugar.
Éramos unos críos sin preocupaciones, libres de cualquier idea.
¿Quien recuerda ese momento? ¿Que primavera rota recuerda esa época de nigromantes?
Una ceniza reluciente es lo que sustituye esa neurona que contenía ese viejo recuerdo.
¿Quien puede echar de menos ese tronco talado de roble?
No hay comentarios:
Publicar un comentario