Descorchando tu botella, me balanceo en tu boca.
Juego a ser el jugo de tus labios. A ser lo que esperabas en mucho tiempo.
Me hundo en ella.
Nado en tu alcohol. Sé que tu botella está lo bastante profunda como para tocar fondo y no salir. Un dulce reto final para poner fin a mi trayectoria.
Aun así, me sumergo. Buceo. Me muevo entre cada uno de tus recuerdos; sonriendo, extrañando o llorando.
Toco fondo y miro arriba para ver por última vez lo experimentado junto a tí.
Me falta el aire. Me ahogo. Me apago. Aun así, sonrio y dibujo en tí un último corazón.
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